Fue un rayo surcando la inmensidad del cielo...
Atravesando el cosmos...
Fue un golpe devastador... directo al corazón y el alma...
Pero aun seguía de pie...
Sangraba la herida en su pecho...
Y la sangre abrazo la tela y recorrió por ella el camino hacia los pies...
Apoderándose de todo... tiñendo de su color fuego cada cosa que tocara...
La guadaña de la parca reflejaba su brillo lunar... opacada solo por el carmesí que logro abrazarla durante el breve contacto del filo con la carne ...
Las alas se mantuvieron libres... impertérritas... impolutas...
Destellando su propio brillo en la inmensidad de la noche...
Ahí estaban de pie...
Vida y muerte...
Como las conoció el tiempo cuando recién abrió los ojos...
Cuando comenzó a correr en el principio de las eras...
Solo que la vida ahora sangraba...
O quizás había sangrado siempre en su intento desesperado de correr hacia otra parte...
Para invariablemente desembocar en los brazos de su némesis...
Las manos se elevaron hacia el pecho... hacia la herida...
En un ultimo intento de frenar el flujo vital que se escapa de su ser...
Que le abandonaba sin rencor ninguno...
La figura mayor... en cuyas manos se sostenía la hoz
Aun no había mirado directamente a la víctima...
Se vestía con una capa tan oscura como la noche... y tan opaca como la niebla...
Cerrada al frente como una túnica...
Que le guarecía la cabeza y le ocultaba el rostro... al tiempo que le cubría hasta los tobillos...
El silencio fue quebrado por un gemido...
La vida se escapaba del cuerpo mas pequeño...
Y las alas blancas se extendieron en todo su esplendor...
Fue un espectáculo hermoso y doloroso...
Pero el atacante... aun así... no levanto su rostro para verlo...
La luna se reflejó en la humedad de las lagrimas del rostro...
Y la entidad herida comenzó a perder su color...
Y se fue quedando tan blanca como la propia luna...
Igual de pálida...
Hasta que ya no hubo mas fuerzas...
Y se dejo caer a sus espaldas...
Chocando con el césped cubierto de rocío...
El cuerpo se desvaneció en el aire...
En medio de un centenar de pequeñas luces celestes...
Y la sangre que había besado el suelo se agrupo en un solo sitio...
Para dejar crecer una enramada espinosa...
La figura oscura giro sobre si misma ciento ochenta grados...
Y trato de partir sin mirar el milagro sucedido...
Pero la luna se apodero de su quebranto...
Reflejándose ahora en una lagrima nacida de quien ya no debería tener lagrimas...
La guadaña en su mano derecha ostento la sangre de la víctima...
Para luego rodearse de una luz triste... blanquecina...
Que fue obrando formas donde antes solo hubo líneas...
Y el mismo espino nacido sobre el césped rodeo la hoja de metal...
Para florecer el antes carmesí de sangre en un manojo de pétalos color rubí...
Fue una rosa de un perfume dulce...
Delicado y misterioso...
Y la enredadera espinosa se apodero del cabo de la hoz...
Hasta clavar sus espinas en la mano que empuñara el arma para segar la vida...
Fue entonces que el plumaje negro reverberó en las espaldas...
Aun con su brillo oscuro...
Y las alas antiguas... esas que ya no utilizaba...
Se extendieron por primera vez en muchos, muchos años...
...
La noche continuo avanzando... mientras la bruma descendió sobre los prados verdes...
El rosal aún estaba vivo...
Y sentado a un costado del rosal... todavía con la cabeza baja...
Purgando el ultimo dolor que poseía...
El ser que no debía sentir ningún dolor...
Aquel cuyo propósito era el de segar la vida...
Descubrió que aun tenía lágrimas...
El Angel de la muerte... el ser sin rostro...
Sangraba esta vez desde su propia herida...
(Lucía Romero - Luly - 30/04/2005)
PD: este es mi dolor a causa de un error que cometi
atake sin querer un alma que benero...
perdoname Monina