son estas, mis palabras, por tu nombre
que brotan desde mi ser que te venera
y tu que posas la mano delirante
en la opulencia de otra piel, en otra tierra
así andan mis ecos, vacilantes...
siendo sin ser, y todavía menos
algún rastro de amor, cubriolos de veneno
y en esta noche gris en la que canto
tiemblan mis ojos después de llorar tanto...
sabiendo que a pesar de ello te espero...