como oscura soledad en su lisonja
suben invisibles los lebreles
de la luna poderosa y absorta
en su claridad que es luz
solo para quienes le son fieles
fosforescente angustia de no ser
en la cual van muriendo los claveles
que no hace ni un día que sembré
y entre la espada y el papel
la tina se estremece
los siglos van desnudos, pregonando
sus sangrantes bocas de carmín
y en medio del ángulo la aurora
se detiene en su velo, que en deshora
se acerca y se aparta ya de mi
este es tu corazón, cual alas negras
en letargo y lejanía de las sombras
entiende que la vida es una novia
que viene a desposarse con la muerte
y que ni llega antes, ni demora...