Ocaso de Luna

miércoles, 28 de septiembre de 2005

Susurrado a la Luna por Desconocido @ 1:58


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Antes, por cinco marcos, el mismo Freud te trataba. Por diez, te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince marcos, Freud permitía que tú le tratarás a él y eso incluía una invitación a comer.

Woody Allen


Mas allá de que la frase lleve a un chiste...
Se me da por recatar a la psicóloga que habita en mi, que vive conmigo cada día...
Y que por sobretodo... se encarga de trabajar para que yo pueda pagar Internet todos los meses Muchas risas
Y paso a cederle la palabra para que "ella" que es la que sabe sobre el tema, se explaye con comodidad...
...

Existe una frontera que es preciso recorrer con gran cuidado ya que el no reconocimiento de sus características puede conducir a severos errores.
Me refiero a cuestiones que tienen que ver con afectos como la nostalgia (o melancolía), la tristeza y la depresión.
Para muchos resulta evidente la existencia de similitudes y diferencias entre la tristeza y la depresión.
A pesar de que el formidable avance de las neurociencias nos tiene a todos asombrados, que yo sepa, ellas recién en los últimos tiempos se han planteado el problema.
Al respecto es interesante señalar que la tomografía por emisión de positrones ha posibilitado la exploración de las estructuras neuroanatómicas cerebrales involucradas funcionalmente en la expresión de diversas emociones de la vida cotidiana, como ser los estados de felicidad, tristeza y disgusto.
Quisiera abordar, en esta oportunidad, algunas problemáticas de la depresión desde el plano de la psicopatología.
Comenzaré con un fenómeno conocido por todos: la nostalgia.
Creo que ésta contiene alguna de las claves que pueden arrojar cierta luz a la pregunta que subyace a esta reflexión: ¿Por qué existe la depresión?
En la Odisea donde se cuenta de la llegada de Ulises y sus compañeros a la tierra de los lotófagos, es decir los comedores de loto.
Esa extraña planta de color rojizo y de un sabor extremadamente dulce como la miel, tenía la característica de provocar, en aquellos que la ingerían, el olvido.

Ulises advirtió rápidamente el peligro que representaba tal práctica y condujo obligadamente a sus compañeros a las naves. Los ató a los bancos, no fuera que alguno de ellos cediera a la tentación y comiera el exquisito loto, olvidándose entonces del regreso a la patria.
La nostalgia está arraigada en la esencia del ser humano y testimonio de ello es que permanentemente se ve expresada en las creaciones artísticas.
Un ejemplo palpable de esto, es, (al menos para mi como rioplatense) el tango "Nostalgias"

Escrito por Enrique Cadícamo y cuya música corresponde a Juan Carlos Cobián.
Este tango ha recorrido el mundo entero manteniendo una permanente adhesión de todos los auditorios.

Letra del tango "Nostalgias"

Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego, su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto, pronto le hablará de amor.
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir.
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.



Tanto el estado de tristeza como la nostalgia generan un sufrimiento, pero no testimonian un riesgo en la estabilidad de la identidad del sujeto.
Se mantiene un proyecto existencial y para que éste pueda existir es imprescindible que las identificaciones básicas, sobre las cuales se funda la identidad, estén aceptablemente internalizadas. Ello aleja el peligro de que el estado de pesar y el propio penar del sujeto provoque una fractura existencial que testimonie la disolución de la identidad del sufriente.

Creo entender que en la depresión, a diferencia de la tristeza y la nostalgia... existe un riesgo que el mismo paciente no nos puede narrar.
Pienso que la monotonía del lenguaje quejoso del sufriente, embargado en una pena sin fin, oculta un postrer y último esfuerzo por mantener a salvo algo que creo que es del orden de la estabilidad de las identificaciones primordiales y éstas, sabemos, son los pilares sobre los cuales se construye la identidad. Ellas fueron generadas en un momento incipiente de la capacidad del sujeto en construir su mundo de representaciones.
La depresión expresa la claudicación en poder organizar un proyecto vital que permita al sujeto sostener su pasado, disponiendo de él, para poderlo futurizar en forma permanente. Esto genera, en consecuencia, una amenaza de quiebre de la identidad del sujeto.
Todo esto conduce a una paradoja.
Ella está dada por lo que se ve con frecuencia en los pacientes deprimidos. Por un lado, no querer vivir... una cierta renuncia a vivir, puesto que, no se tolera no seguir siendo uno mismo ya que los procesos identificatorios en ciertas circunstancias no lo sostienen más.
Por el otro, el gesto suicida con el que frecuentemente termina este drama, intenta rescatar en la eternidad de la muerte la identidad amenazada.
Por otra parte, estas consideraciones pueden permitir ajustar las indicaciones terapéuticas en los tratamientos farmacológicos evitando, como frecuentemente se ve, medicar pacientes afectos de tristeza y no de depresión. Por último, habría que revisar las aproximaciones psicoterapéuticas a los estados depresivos alentando el tránsito de los pacientes por las situaciones tristes, de la cual pueden salir con estructuras más consolidadas y evitar la sofocación de la tristeza confundida frecuentemente con la depresión.

Lucía Romero (Luly)

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