Ocaso de Luna

jueves, 29 de septiembre de 2005

Susurrado a la Luna por Linze_azul @ 3:29


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Ya hacen varios años que Juan guarda y resguarda con devoción un común instrumento de succión: me refiero a una bombilla de metal barato esas que conseguís sin inconveniente ninguno por menos de 50 pesos...
Pero para el pobre Juan hace de cuenta que es de oro puro y mas: me atrevería a suponer que es al objeto que mayor veneración le tiene... y es decir demasiado ya que también cuida como loco una camiseta de peñarol sudada y mal oliente de no se que año en la década del 90 (que por supuesto conserva sin lavar): conseguida por una casualidad del destino de manos de no se que jugador del mismo equipo (lo siento... no se de fútbol: y por lo gral. no tengo memoria para estas cosas)...
El caso es que desde el 14 de diciembre de 1999 (pienso yo por causa también del temor a que se acabara el mundo) conserva la bombilla intacta y tal cual la dejo Elisa luego de tomar el único mate que le aceptara en todos los años de carrera...
La tiene en una de esas bolsitas cierra fácil que se usan para guardar los alimentos en la heladera: y si recuerdo la fecha exacta es porque el muy amorosamente le coloco una etiqueta para inmortalizar la fecha; el momento exacto (9:30 de la mañana) y el nombre de la persona de su devoción (Elisa)...
La marca del labial rosa pálido aun puede apreciarse si se la observa con cuidado: y el: aun hoy en día: de vez en vez saca la bombilla de donde la guarda para observarla con ojos de cachorro abandonado...
Claro que ha tenido otros amores en la vida: ha salido con muchas muchachas a lo largo de sus treinta años pero: como bien dice Joaquín Sabina en una de sus canciones...

" Tú que tanto has besado
tú que me has enseñado:
sabes mejor que yo que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado:
los labios del pecado."


Y como todos los amores imposibles (esos que no tuvieron correspondencia de la parte amada): Elisa es una materia pendiente mas para Juancito: en cierto punto la bombilla recibió el beso que nunca quiso darle a el y mas que nada por ese mismo motivo (pienso yo) que la conserva...
Aun ahora y faltando pocos meses para casarse con Andrea: Elisa atormenta su corazón en el recuerdo de aquellas minifaldas de jean que solía usar: y en las remeras cortas que dejaban ver como punto sexy su perfecto obligo (en opinión de Juan claro esta)
Y es que es entendible si nos ponemos a pensar que el pobre lleva desde el 96 (casi diez años) con el deseo frustrado de estar con Elisa a solas... (ya lo que quiera o haya soñado hacer en ese momento con ella no es asunto mío)
El caso es que al parecer se tendrá que quedar no mas con el anhelo porque para poder hacerlo realidad ahora: con su casamiento prácticamente encima y el pequeño detalle de que Elisa ya no se encuentra en el país: el hecho hoy por hoy es meramente imposible...

Pero ahí está Juan, acomodando cajas con sus cosas, para mudarlas al que será su hogar con Andrea...
Y pensando que es lo que hará con su "reliquia"
Porque esa bombilla no es cualquier bombilla...
Es, "La Bombilla", punto de encuentro de tantos sueños frustrados que tuvo, no solo de su amor (o capricho) por Elisa, sino también es símbolo de toda su etapa universitaria... conlleva un millar de días que ya no volverán a repetirse...
Pero ahora, debe decidir entre archivar los recuerdos o comenzar una nueva historia cargándolos encima...

Luego de mucho deliberar... ayer me llamo por teléfono para que lo acompañara al puerto...
Ustedes preguntarán ¿para qué? O por que causa esto es trascendental en la historia que les estoy narrando...
Y ya les paso a explicar eso...
Porque hoy... hace cuestión de un par de horas... cuando me encontré con Juan en el viejo muelle (y no solo con él, sino también con la mencionada bombilla...), yo ignoraba que estaba asistiendo a un funeral...
Juan es así, tienes sus cosas y sus caprichos...
Yo había sido durante años quien escuchó todas sus desventuras con Elisa, el dolor que su rechazo le causaba, el significado que escondía para él, ese utensilio que hoy estabamos despidiendo.
Mi hombro había acunado las lágrimas de Juan cuando Elisa se fue del país... y mis palabras en buena medida le ayudaron a comenzar de nuevo con Andrea (amiga mía de la facultad), a quien le presenté hace cuestión de dos años, y con quién se casa en breve...

Mi amigo me necesitaba hoy, del mismo modo que me necesitó entonces...
Había tomado la difícil decisión de dejar atrás toda una historia, y por sobre todo... arrojar al mar el ultimo símbolo que le quedaba de ella...

Juan tiene alma de poeta, aunque no pueda escribir ni una estrofa de nada...
El discurso que hoy pronunció antes de aventar a las aguas la bombilla, me sacó varias lágrimas, (a el también...)
Con un suspiro, y un gesto brusco, pero solemne... la bombilla voló desde su mano hacia las manos del Plata...

La vimos surcar el aire, girando de forma enérgica, (como despedida supongo yo), hasta que se hundió en las aguas...

Ahí en el muelle nos quedamos ambos abrazados... en silencio, (en ese momento pense que de haber sabido que sucedería eso, habría traído algunas flores, al menos entonces me pareció apropiado...)
Y luego Juan con una sonrisa me dio las gracias por acompañarlo, y se fue en busca de Andrea... visiblemente mas liberado de toda aquella carga...

Yo, por mi parte me quedé un rato mas mirando el mar... pensando en aquella bombilla y en toda la historia que encierra aun dentro de ella...
Y de allí nace este réquiem... que después de todo... y con todo lo vivido... ( o no vivido)...

Se lo merece....

.Lucía Romero (Luly).

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