Sorbía la noche, su candidez de muerta
Un eco, solo un eco...
Al lado de mi oído pronunciaba...
De poco en poco
Y cada vez mas fuerte,
Mas resonante aún...
Mientras mi conciencia despertaba
Aun estaba la niebla en la ventana,
Y pocos indicios habían del crepúsculo
En mi inconsciente
El desamor callaba
Y el eco en mis oídos pronunciaba
Ríos, ríos, ríos