Jugabas con la llama de una vela
Que nos sirvió de brújula esa noche
Retraído en tu silente calma,
Posabas sobre la flama ya tus dedos
Ibas a la luz,
Como libélula
Varias veces,
Jugaste con su fuerza...
Queriendo aprisionarla,
Así jugabas con su ardiente alma,
Del mismo modo que jugabas
Por aquel entonces con mi amor...
Pero aquella vela te quemo los dedos...
Y la que ha salido herida
En nuestra relación, fui yo...