el Este amanecía sin ninguna prisa
mientras el sur aullaba ya en sus vientos
el norte recibió los juramentos
cuando al Oeste entristeció la luna
la ultima estrella brillo mas que ninguna
y se dejó morir en la locura
de contemplar el sol por un segundo
violó a la muerte su tocado impulso
y en el medio del bosque
aullaron las sirenas
la brújula enloquecida dio un suspiro
y apunto lejos...
muy lejos de sus polos
busco la cruz del cielo
y el olvido
dijo - despiértate Lucía, te lo pido -
y la alarma del reloj sonó de nuevo