en vasto manantial te has convertido
enlutando las sienes,
tremebundo...
un hálito de espuma en las ventanas
dejo un sabor amargo, de difuntos
merodeando por la casa atormentada
hay espíritus de luz en los vitrales
que se deshacen en colores diminutos
arcoiris de luces apremiantes
que guardan sin dolor tus años turbios...
no encuentro en el cajón las añoranzas
no veo donde están las piezas sueltas
esas que siempre hacen falta
cuando rearmamos el rompecabezas
de lo que fue aquel amor que nos tuvimos
aquel amor del cual nadie se acuerda
ni tu, ni yo, mucho menos los otros
esos que pasan sin vernos
en esta casa vieja...