no fue tu voz, la del profundo invierno
que vino a someterme en sus caprichos
pague con sangre el error que hice hace tiempo
de entregar mi corazón a un maleficio
la luna pálida aulló casi a destiempo
de lo que aullaron los lobos de mis miedos
y el tigre sobre el lomo de un caballo
galopaba mis tierras sin consuelo
no sé si lo soñé, si ha sucedido
y en medio de la noche fría y sola
me dispuse a vagar con las auroras
hundiéndome un poco mas dentro del río...