Son los ecos torpes, de voces innombrables
Que hasta mi en la noche, de pronto han venido
Trayendo en sus ecos, el monótono ruido
Del cantar de la Luna, misterioso, insondable...
Allí siento sus lágrimas... gotitas impalpables,
Ebrias y alocadas de deseo enardecido
Cayendo entre las manos del vacío
Que las bebe sin pena, con su sed insaciable
Lucía Romero (Luly)