Enhebrando sus olas... en el mar del destino
Viene el amor agotado de sentir el abrazo...
De las olas coléricas, que en su desatino
A la muerte se entregan ya cumplido su plazo
Y la orilla que observa, con sus amantes rocas
Espera por el néctar nacido de su muerte
Unico veneno que sacia sus bocas
De la sed infinita que la orilla tiene...