Bajo poblada de luz,
con esa soledad que solo deben conocer los que a nadie esperan...
Sus ojos luminosos, tan claros como el cielo de verano...
Tenían una connotación oscura...
como una flor de gran belleza pero poseedora de un aroma nauseabundo...
que miraba con tristeza indiferente cuanto ser u objeto le rodeaba...
quizás por la creencia popular, yo me esperaba un ser alado...
pero ella carecía de tal ornamento a sus espaldas...
y su túnica (que yo hubiera predicho sería blanca) era de un brillante color oro opaco...
lo único que se amoldaba a mi idea de un ser angelical en su persona...
era el hecho de carecer de calzado alguno...
me miro...
clavando sus órbitas en mi...
con la misma indiferencia con la que puede observar un gran oso a una insignificante hormiga
>> aquí me tienes
fueron las únicas palabras que se digno a otorgarme...
se podía apreciar claramente que no le agradaba el hecho de estar en mi presencia...
yo me tome mi tiempo...
le observe con el cuidado y el respeto que a mi ver se merecía la situación por la que estaba viviendo...
su rostro bello... delicado...
hubiera podido pertenecer a una muñeca de porcelana fina...
igual de inanimado...
igual de frío...
>> aquí me tienes
repitió con el énfasis que le otorgó la insatisfacción y el hartazgo de soportar mi presencia y la obligación de acudir a mi llamado...
yo permanecí inmóvil...
con el desconcierto provocado por el antagonismo entre la imagen del ideal formada en mi mente y la efigie real que estaba de pie frente a mi en esos momentos...
el rostro... (su rostro)
siguió igual de insensible y altanero...
entonces supe la verdad...
se me quebró el encanto...
y solo abrí la boca para decirle al tiempo que giraba mi cuerpo en pos de retroceder sobre mis pasos para alejarme...
> no te llamaba a ti... yo invocaba por mi Angel...
y al tiempo que mis pasos me alejaban de allí...
aun mas indignada vociferó
>> AQUÍ ME TIENES
y entonces...
imitando su misma indiferencia del principio...
sin girarme a contemplarla proclamé...