Ocaso de Luna

lunes, 10 de julio de 2006

Susurrado a la Luna por Desconocido @ 18:38




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La noche amenaza con desbordar en lagrimas muy pronto...
Desde el pedestal de rocas en el que me he sentado a esperarte, pueden divisarse sin problema alguno las luces de la ciudad lejana...
y el cartel luminoso de la carretera, desierta a estas horas...
Las nubes colapsan... se retuercen, y arañazos vivos de luces diferentes se derraman por el firmamento...
Sentada aquí, esperando que llegues... esperando verte...
es tan fácil amarte... si quiera momentáneamente, el anhelo de hacer crecer las flores otras vez en nuestro jardín seco de esperanzas me ha embargado de nuevo...
Contando los minutos, sobre el frío pedestal me encuentro...
Pero no es el amor lo que nos reunirá esta noche...
ni lo que nos ha venido reuniendo y separando en todo este tiempo
Es esa oscuridad lejana en el horizonte...
Esa contra la que ambos luchamos, tu a tu modo y yo al mío...
Vamos encaminados hacia un mismo fin, hacia el mismo lugar pero por caminos distintos
Hemos convergido a ser, guerreros de la misma cruzada...
solitarios e indescriptibles...
Odiándonos con el mas profundo de los odios
Amándonos con el amor mas vivo

Eres mas sutil que yo, porque negarlo...
Sin embargo tu método es mas mortifico que el mío, mas brutal y devastador...
sin piedad ninguna has dejado sin vida el suelo que has pisado, marchándote sin replica ninguna... y sin cargos de conciencia hacia tu próximo objetivo...
Por mi parte...
He tratado, a veces sin progresos
de causar el menor mal posible alrededor de las batallas...
Procurando que el inocente no sea tocado por esta guerra absurda...
Esa es mi debilidad, según me has criticado...
No obstante esta, he avanzado a paso firme por entre las filas enemigas y triunfado a mi manera y forma...
Tomándome el tiempo necesario...
y procurando dejar las flores donde están, en cada rosal desprender la espina sin herir la rosa...

Cuantas veces se han cruzado tu camino y el mío?
Cuantas veces me quedan aun, cuantas oportunidades de esperarte además de esta me van quedando?

El final amenaza con caérsenos encima, cada paso que damos nos adentra un poco mas en el abismo...

Y aquella imperturbable oscuridad aun está allí, vigilándome mientras la vigilo desde este frío pedestal de piedra...
Varada en la profunda noche tormentosa...

Puedo saber que te acercas, aun sin verte, sin que nada delate tu presencia, avanzando con tu paso decidido pero leve entre las sombras de esta noche extraña...
Conservas el mismo aroma a pesar de todo, el mismo olor difuso de la tierra cuando llueve, mezclado con la salada humedad de las rocas de una playa lejana...

De seguro ya me has visto, es difícil no divisarme en este claro en el que me encuentro, mas aun, si estoy sentada sobre un montón de rocas negras, a la intemperie de los rayos y los truenos de este cielo bélico que se ha lanzado a llorar su horror sobre nuestras cabezas...

Es tan fácil amarte en este momento...
Las culpas se han ido y nada queda...
Mas que la necesidad imperiosa de estrechar mi cuerpo junto al tuyo...
De sentir tu olor en mi piel por un segundo nuevo...

Pero no hemos venido por amor aquí esta noche...
Ni tu ni yo, ahora mirándonos desde lejos...
La ilusión se pierde... se va esfumando, disipada a empujones por el viento del este...
Caminamos uno frente al otro...
Tantas palabras que decirte...
Tantas palabras que escuchar de tu boca...
Los recuerdos taladrando en el corazón dolido, y el corazón dolido taladrando en los recuerdos...
Mis manos en las tuyas, no hace mucho habían encontrado un refugio y un consuelo...
Ahora mis manos están sobre la espada...

Como ya he dicho, no es el amor lo que nos ha juntado aquí esta noche, sino una batalla nueva...
Y mientras te veo correr hacia mi... con la hoja de tu espada en alto, destellando con los rayos implacables de esta tormenta nocturna...
Descubro que no nos quedan días, ni lugares...
Ni sueños, ni palabras, ni besos...
El final ha venido a plantarse sobre nuestras cabezas...
Reclamando la sangre de quien ama en secreto...

La oscuridad lejana del horizonte ríe con una carcajada macabra...

Yo no me rendiré, tu jamás claudicarás...
Y para cuando llegue el alba anunciando un nuevo sol...
Uno de los dos estará muerto...

Lucía Romero (Luly)
13/02/2006

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