Algún día iré a buscarte, tenlo por seguro y espera ese momento...
La cólera en mis manos no ha menguado con los años y esta ansiedad solo la ha hecho mas fuerte, mas violenta y única...
Ahora no significas nada para mi...
Mas que esa podredumbre acuosa que la carne va dejando detrás de si cuando la herida abierta es enterrada fresca aun en la tierra...
Allí entre mis brazos rasgados han de descomponerse tus huesos...
Yo soy y seré el cementerio que espera y aguarda tu arribo inminente de un momento a otro
Revelaré los misterios de tu muerte... disfrutando los segundos y las horas...
La agonía y la redención que cohabitan momentos antes de que las parcas lleguen...
oh! luz lunar, tu que proteges
en dulce velo el destino de esta sombra
recoge la sangre que la herida vierte
has con ellas un racimo de rosas
Este apremiante deseo porque llegues...
Porque recorras los pasos predestinados hacia mi... son mi prisión ahora...
Mi poción de desencanto...
Vengaré cada segundo de agonía en tus huesos...
Aullaré en tu oído las palabras ocultas, y no podrás dormir jamás...
Y pasarás una eternidad huyendo y maldiciendo las cadenas...
He tenido tiempo de planearlo todo...
Desde el olvido que me diste... desde la pena desechada en jirones...
Conservo el recuerdo de las tormentas asfixiantes, una por una...
Sus arañones de miseria me han dejado en el cuerpo las cicatrices eternas que cargo a las espaldas y en el rostro...
Y juro que te las haré pagar desde la primera hasta la última
amarga noche eterna...
amarga muerte,
has que el reloj no cuente mas las horas
Algún día iré a buscarte, no lo dudes,
desde el olvido penetrante en que me encuentro
Cabalgaré las sombras de la noche, como una sombra más...
Como una loca, cruzaré los lagos y las mentes
Escapando del abismo de mi propia fosa...
Te encontraré por fin, agonizante
Y abrazaré tus huesos aun calientes,
y mi gélido beso se posará en tu boca
Lucía Romero (Luly)
14/02/2006