Era como si la luna hubiérase depositado en su piel, sombría y pálida
Aquella noche de junio junto al lago
El otoño moría entre las hojas marchitas de los árboles,
mientras el invierno pugnaba por ocupar su trono antes de tiempo...
Era un cisne blanco en la madrugada oscura
La bata ondulaba en el viento frío, con una cólera inusitada
Algo la había despertado en pleno sueño, arrancándola del lecho tibio
De la protección de las sabanas de seda
Parecía que vagaba sin rumbo entre los arboles de la orilla
Como buscando un objeto invisible que jamas se le hubo perdido
Los dedos de la mano derecha completamente extendidos rasgaban el aire
Husmeaban el vacío de la noche, guiando los pasos temblorosos y diminutos que les precedían
Era un fantasma en busca de un fantasma
Pálida como la luna y con su misma esencia...
Todavía ebria por el vino de Morfeo, seguía soñando a pesar de estar despierta...
Sus pasos se paralizaron al hacer contacto con el agua helada...
Ahora temblaba como un débil junco junto a la orilla
Era un fantasma abrazando otro fantasma, que extendía sus brazos desde el centro del lago
Llamándola
Implorando por ella, con un canto luctuoso y decadente...
Los ojos perdidos sobre el horizonte oscuro, le daban a su rostro una realidad a penas sostenida entre dos interrogantes
La bata aun bailaba con el viento, un vals, ahora mas prolijo...
Ella clamó su nombre, bramando con una voz que no era suya
Hablando en una lengua que no le pertenecía
Poseída por el embrujo lunar que la había asechado siempre, y que esta noche, como nunca antes la tenia amarrada por completo...
Desde el centro de las aguas oscuras el anima masacrada le contestaba en sollozos
Extendiendo sus brazos sin carne a través de la oscuridad innata
estoy aquí... adéntrate a mi mundo
Una por una se habían ido borrando las estrellas, los perros aullaban a lo lejos un dolor secundario
Y el fantasma sin cuerpo se iba desdibujando entre las pequeñas olas
estoy aquí... toma mi mano
Los bordes de la bata sonaban a metal en su vaivén descontrolado
El embrujo iba perdiendo fuerzas en el sepulcro de la noche
Pálida aún, pero mas viva de lo que nunca había estado, penetró despacio entre las aguas negras
Hasta que aquellas olas frías por fin se la tragaron
estás aquí...
abrázame por fin,
fantasma vivo
que ha sido del amor?
Si en este olvido
Pálida como la luna
Vives... mueres...
Entregada por completo a los abismos
Lucía Romero (Luly)
15/02/2006