Así la Rosa,
Truca y permuta sus espinas con la escarcha,
Llora las Horas...
Y durante horas y horas se desangra.
Así la Rosa,
Crece muriente,
Y mientras muere, revive y se levanta,
El tallo erguido...
La luz al frente...
Siempre hacia el este,
Orgullosa, impávida...
Así la Rosa,
Cambia sus pétalos marchitos a la aurora
Por las caricias doradas de su embrujo,
Muere en el beso la efímera corola...
Y a media mañana no hay nadie al lado suyo...