de mi sangre
un hilo...
solo un hilo...
como camino diminuto que se extiende
desde el salón al cuarto,
desde el cuarto al salón...
hay guantes rojos sobre mis manos
mas suaves que terciopelo,
mas dulces que la miel,
nacen en mis muñecas y se extienden...
abrazando carne y uñas a la vez...
estoy desnuda y aguardando
el sonido del reloj que ha enmudecido,
este fue un segundo extraño...
he recordado en diez milésimas
todo lo que ya he vivido...