El verso, por donde quiera que se quiebre, ha de dar luz y perfume.
José Martí
Ya no tengo ventana que dé al mar...
Me he quedado sin el vaivén de las olas, sin la tranquilidad del agua. Es cierto que he ganado muchas cosas, pero no puedo negar que el mar me falta, es como decir que no extraño todas las estrellas que se veían desde aquel balcón...
Desde el lugar donde me encuentro solo puedo mirar por la ventana de este cuarto, y mi horizonte choca contra un paredón de ladrillos...
A mi izquierda, sobre mi mesita de noche se apilan unos siete libros, en su mayoría prestados; y que ya he terminado de leer... "Antigua vida mía" de Marcela Serrano fue el último, Eugenia me lo ha traído ayer y ya me he quedado sin lectura nuevamente. ¿qué mas puedo hacer estando aquí?
De la cama al sillón y del sillón a la cama, al menos ya me han dejado tranquila y he conseguido poder ir al baño sola, sin que me estén vigilando en ese momento de privacidad...
No es que no aprecie todo lo que hacen por mi, todo y cuanto se preocupan por mi persona, pero la sofocación ya era demasiada para mis huesos y mi mente...
Solo he podido llenar el vacío de las horas con la lectura, era leer o mirar televisión...
Y para los programas que hay... he preferido los libros, que gran razón tenía Groucho en eso...
Las náuseas ya no vienen a atormentarme, creo que es algo por lo que debo agradecer...
El vacío... es lo que mas me asfixia ahora...
Aquel Tedio, al que tanto le temía Baudelaire, el mismo que odiaba Nerbo, viene a oprimirme el seso cada día... a media tarde, en plena mañana, o pasadas las ocho de la noche...
Y debo hacerle frente con ineficientes armas; con esta espada rota que es mi imaginación, que con cada día que paso en este cuarto me parece mas menguada...
Antes odiaba los Lunes...
Ahora comprendo que José Arcadio Buendía tenía razón, y ayer fue Lunes, y lo es Hoy... y mañana también será Lunes, porque todos los días son el mismo día... y el tiempo al parecer se ha detenido en este cuarto, y no cambia, ni pasa, sino que está estancado...
Entre estas cuatro paredes solo florece mi vientre... lo demás, hasta yo misma... parece marchitarse...