Te llevaste tus manos, que moldeaban el día.
Me arrancaste tus sonidos, tus ecos, tus rumores;
Me he quedado en rasguños, sin tu ser de armonía,
Mi jardín se marchita, desangrando sus flores;
Poco a poco a la nada, nuestro amor se caía,
Y te fuiste sin alma, junto a los ruiseñores,
Desoíste mi llanto, desahuciaste mis ruegos.
Me he quedado varada a las puertas del cielo
Con mis alas de mármol y la vida vacía.
Lucía Romero (Luly)