era evidente su edad, en su cabeza...
el caos en su sien ya no existía
sus ojos daban gracia a la belleza
y de su lengua manaban poesías
era evidente que tenía más de setenta
y que el peso de su sombra no sentía
nunca vi en otro ser tanta nobleza
como la que él al mundo le ofrecía
era evidente que había envejecido
solo por fuera y que quedaba viva
su juventud en sus ojos y gestos
que cada día al sol agradecía
Lucía Romero (Luly)