Este amor cabe en mis manos...
Se acurruca entre mis palmas y se duerme, aún no tiene historia, aún la gloria no le quita el sueño ni le forja penas...
No piensa en la muerte, ni en impuestos, ni cifras...
Solo sabe algo del llanto en el silencio de las tardes... algo recuerda (pero vagamente), de paredes blancas y sábanas frías...
Pero nada le importa... tiene sueño y duerme, tiene hambre y come, se aburre de mis caricias y juega... aunque sus juegos sean caricias extrañas... como golpes de suerte...
Este amor cabe en mis manos...
Y mis ojos se esfuerzan por contemplarlo en toda su belleza... y su belleza entera no alcanzan abarcar mis dos humildes ojos...
Tan inmensamente pequeño es este amor... que prendido en las entrañas aún lo llevo...
Cabe en mis manos, y mis manos son su cuna y su sosiego...
Este amor cabe en mis manos, pero es inmenso...