Es por ti...
Que no ha pasado el tiempo en esta alcoba...
Aunque no sea la misma, sino otra...
Pero es tu causa, tu deseo, tu presencia que no acepta irse...
La que me tiene girando en el laberinto de mis días de Enero...
¿cómo eran tus ojos? No recuerdo su forma y su color...
solo la mirada pesada sobre los míos, que aún me atormenta
¿cómo era tu voz? Cada susurro en la noche me parece tuyo,
cada rama al quebrarse me atormenta a ti,
pero la nota justa... de tus cuerdas de nácar no recuerdo...
Es tu culpa... o al menos tu causa...
El que me duelan detrás de las ventanas:
los perfumes de mayo, las rosas de abril...
la presencia alegre de la primavera...
y hasta la escarcha astuta de un invierno feliz.
Es por ti...
Que sigo sangrando todavía, como una herida abierta,
Rozando los dolores, los gemidos,
Irremediablemente llevo una vida muerta...
Por tu causa y motivos...
Es tu culpa que me duelan la noche y los ocasos...
La luna y las estrella y la vida...
Es por ti que detrás de las ventanas...
Lloro amargamente tu partida...